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Categoría: Cocina

¿Cómo nació la tradición del pan de muerto?

Por Sergio Castro

Aunque cuesta mucho trabajo identificar exactamente cuándo se originó la tradición del pan de muerto, se pueden identificar varios momentos históricos en los que se han sentado las bases de lo que ahora tenemos como tradición de día de muertos.

Durante la época de la conquista, al darse la “paganización” de las costumbres tradicionales de los pueblos indígenas, los evangelizadores prohibieron el uso de sacrificios humanos, por lo que los indígenas buscaron la forma de representar estos sacrificios en los altares. En un primer momento, se hacían figuras de maíz que representaban este tipo de sacrificios.

En la época del virreinato en México, se comenzó a utilizar pan de levadura para realizar estas figuras y con ello representar los sacrificios humanos que se ofrecían a los dioses del inframundo para así, permitir a las ánimas de los difuntos venir a visitarnos en las fechas que se les permite regresar.

Aunque cada región del país tiene su propio pan de muerto, todos tienen la misma función. Un pan que representa a cada uno de los muertos a los que rememoramos en nuestros altares. Este pan, por lo menos en la zona central de México, lleva dos cosas muy importantes, las canillas, que representan las piernas y brazos del difunto, y que hace remembranza de los cuatro puntos cardinales y el orden del universo; y una esfera central que representa el cráneo del difunto y al mismo tiempo el equilibrio universal.

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Receta:

  1. Harina: 500 g
  2. Leche: 60 ml
  3. Huevo: 4 pzs
  4. Mantequilla: 80 g
  5. Azúcar: 80 g
  6. Levadura instantánea: 15 g
  7. Sal: 12 g
  8. Agua de azahar: 10 ml

Procedimiento:

  1. Revolver la levadura con la leche
  2. Elaborar una fuente con el harina cernida, colocar al centro todos los ingredientes menos la sal
  3. Espolvorear la sal por la parte de afuera de la fuente
  4. Comenzar a mezclar del centro hacia afuera hasta integrar en una masa
  5. Amasar hasta lograr una textura tersa y uniforme. Fermentar
  6. Porcionar y bolear
  7. Cortar una parte de cada pan, para con ellos hacer los huesitos
  8. Dar forma de huesos y cráneo, pegar con leche
  9. Hornear a 200°C
  10. Barnizar con mantequilla derretida y espolvorear con azúcar refinada.

 

 

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