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Memoria olfativa, el secreto de un gran catador

Degustar vinos es una experiencia deliciosa, pero también una labor que requiere de ciertas habilidades. Una de las principales es la memoria olfativa.

Gastronomía memoria olfativa

Degustar vinos es una experiencia deliciosa, pero también una labor que requiere de ciertos conocimientos y habilidades, los cuales son indispensables para evaluar el sabor y la calidad de dichas bebidas. En esta ocasión, hablaremos de un elemento clave para realizar esta actividad: nos referimos a la memoria olfativa, el secreto de un gran catador.

En Gastronómica Internacional queremos que nos acompañes a conocer más sobre este tema.

Piensa en los perfiles aromáticos creados por los sommeliers a propósito de los vinos. Si los has escuchado o leído con detenimiento, sabrás que están llenos de descriptores –poco comunes la mayoría de ellos– como regaliz, querosén y ruibarbo.

Ahora piensa en que esos descriptores están relacionados con una cantidad impresionante de aromas que los catadores pueden identificar, pero no porque sean personas superdotadas, sino porque han desarrollado y entrenado todos sus sentidos.

A decir verdad, la cata de vinos no es una tarea imposible como creen las personas con poca experiencia en la materia. Al contrario, es un ejercicio profesional que pueden realizar quienes estén dispuestos a refinar con disciplina y pasión cada uno de sus sentidos, especialmente el del olfato.

Mientras que en boca es posible percibir conjuntamente 5 sabores, a través del olfato es factible captar cientos de compuestos de aroma, que evocan cosas diversas: desde flores hasta especias.

Pero este sentido no opera de forma independiente, sino que está conectado con la memoria. Por eso, hablamos del concepto ‘memoria olfativa’. Veamos a qué se refiere.

La memoria olfativa hace alusión a los recuerdos que tienes de los aromas percibidos durante toda tu vida. Cada persona posee distintos recuerdos olfativos, esto quiere decir que los aromas la conducen a momentos y vivencias específicas.

La memoria olfativa es fundamental para identificar el aroma de un vino, cuyo recuerdo queda archivado en el sistema límbico del cerebro.

La pregunta es: ¿cómo lograr la mejor conexión entre la nariz y la memoria? Existen diversos métodos para ejercitar el sentido del olfato y, en general, todos los sentidos. El más fácil de ellos y, quizá, el más efectivo, es la repetición.

Si quieres alimentar tu memoria olfativa, lo ideal es que percibas la mayor cantidad de aromas posible – vinícolas o no vinícolas–. En realidad, un buen hábito sería oler todo lo que encuentres en tu camino: las frutas que hay en el mercado, las flores del jardín o los alimentos almacenados en el refrigerador, por citar algunos ejemplos.

También es recomendable estimular tus sentidos con la ayuda de programas educativos como el que Gastronómica Internacional ha desarrollado para ti, el cual incluye un curso de cata de vinos online, en el que podrás descubrir más sobre el secreto de un gran catador: la memoria olfativa y otros temas interesantes relacionados con el mundo del vino.

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