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El primer restaurante español establecido en Estados Unidos.

Anteriormente hablamos de la Taberna del Alabardero en Madrid, en esta ocasión me encontré con una nota muy interesante del Washingtonhispanic en

Anteriormente hablamos de la Taberna del Alabardero en Madrid, en esta ocasión me encontré con una nota muy interesante del Washingtonhispanic en el que habla de la sucursal en Washington y a continuación lo comparto con ustedes.

Situado a cuatro manzanas de la Casa Blanca, en el centro administrativo de la capital, la Taberna del Alabardero forma parte de la aventura empresarial y vital del sacerdote Luis de Lezama, creador del grupo que lleva su nombre.

Don Luis, como cariñosamente le llaman, asesorado por un grupo de cocineros y amigos como, Juan Mari Arzak, Genaro Pildain y Patxi Bericua (primer chef que tuvo la Taberna de Madrid), creaba en el año 1974 en Madrid un lugar donde formar y ocupar a jóvenes sin recursos. Nacía así, hace ahora 40 años, la primera Taberna del Alabardero, primer escalón sobre el que hoy se sostiene un sólido grupo empresarial que comprende una Fundación, tres escuelas de hostelería, dos hoteles y destacados restaurantes en Madrid, Marbella, Sevilla, Washington o el emblemático Café de Oriente de Madrid, entre otros.

Años después, el párroco Luis de Lezama decidía cruzar el Atlántico para emprender la aventura americana. En marzo de 1989 se abría la Taberna en Washington. El público y los medios le dieron la mejor de las bienvenidas: si el New York Times recomendaba este restaurante “que introducía la sofisticada comida española en la capital de la nación”, la revista Washingtonian lo calificaba como “el mejor restaurante español en Estados Unidos”, el Esquire Magazine “el mejor restaurante español fuera de España”, y la prestigiosa revista Zagat lo denomina el “Rolls-Royce of Spanish Restaurants”.

En pleno centro administrativo y de poder de la ciudad, la Taberna del Alabardero es, 25 años después, lugar de encuentro tanto de políticos, diplomáticos, funcionarios de organizaciones internacionales, ejecutivos, presidentes latinoamericanos de visita en Washington, así como de residentes locales. El ex Secretario de Estado Henry Kissinger, los Clinton, han repetido menú y conversación en el local de la Calle I y Calle 18. Incluso Shirley MacLaine y la madre de Tom Cruise, han venido muchas veces, dice con orgullo Luis de Lezama.

Uno de los retos de La Taberna ha sido presentar al público estadounidense sabores, texturas y conceptos desconocidos, desde las tapas, el jamón serrano o el pulpo a la gallega hasta platos de nombre impronunciable para un estadounidense como la mojama de atún con ajo verde de pistacho, el pargo con souquet catalán de marisco y langostino, o el Rape con pisto de calamar, mango y panceta. Riesgo superado, como demuestra la frase de uno de sus clientes más habituales, el prominente abogado Walter Zalenski: “La única cocina que puedes hacer mejor en DC que en Nueva York es la española, y eso se debe a la Taberna”.

Para Lezama el gran valor de la Taberna del Alabardero es mantener la esencia gastronómica española: “No hacen falta mezclas ni cocina tecnoemocional para presentar una cocina actualizada. Unas gambas al ajillo saben a gambas al ajillo, una merluza en salsa verde, unos calamares en su tinta… no necesitan disfraz”. Pero, sobre todo, recalca, el gran tesoro de esta empresa son sus 600 empleados, que saben dar el trato y la familiaridad que el cliente se merece, y lo hacen sentir en casa de un familiar”.

Bajo el lema de Luis de Lezama “quien no sabe dibujar, no sabe hacer cubismo, quien no sabe de cocina, que no intente experimentos”, la Taberna emplea a decenas de alumnos de sus escuelas de hostelería de Sevilla y de Zaragoza que aprendan a cocinar, administrar y dar un buen servicio. Si para Lezama, lo más importante de cualquier idea, empresa o institución, es el capital humano, el equipo de empleados en Washington DC, liderado por el gerente Javier Velázquez, el chef Javier Romero, Premios Rising Star Chef 2011, y el sommelier Gustavo Iniesta, Premios representan los valores que la fundaron hace ahora 25 años. “Esta empresa tiene algo espiritual que sólo podemos explicar los que estamos aquí y nos mantenemos a lo largo de los años”, explica Javier Velázquez. Tres cosas que van de la mano: cultura gastronómica, proyección de los sabores de nuestro país y compromiso de servicio”.

Son dos los retos de La Taberna hoy en día: la gran competencia internacional en una ciudad en que cada vez hay más restaurantes internacionales, y la enorme competitividad, sobre todo en el mundo de las Tapas.

La nota completa la encuentras en: http://washingtonhispanic.com/nota17171.html Consultado el 02-07-2014

Fuente: washingtonhispanic.com

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