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El mundo es mi aula: El futuro de la educación

No tomarás las cosas de segunda o tercera mano, ni verás a través de los ojos de los muertos, o los espectros en los libros… Escucharás a

 

No tomarás las cosas de segunda o tercera mano, ni verás a través de los ojos de los muertos, o los espectros en los libros…

Escucharás a todas las partes y las filtrarás por ti mismo.

Walt Whitman, Canto a mí mismo, II

RTEmagicC_NatureOfTheFuture_cover_sml_01.gifEstando con un grupo de amigos que discuten sobre algún dato o un hecho histórico, alguien dice: “¿Porqué no vemos esto en Wikipedia?”, sacando su Smartphone del bolsillo. En segundos procede a leer la información en voz alta a todo el grupo, no sólo resolviendo el argumento, sino aportando un montón de nuevos matices y datos que nadie se imaginaba. “Bueno, yo leí eso hace algunos años en un artículo de Science”, dice el sabihondo del grupo, cosa que desata una lluvia de almohadones y abucheos. “Lo juro”.

Aunque es una escena muy común, casi un cliché digno de un sitcom de la televisión, forma una parte tan inseparable de nuestras vidas actuales que no le damos mayor importancia. Pero no se trata de un asunto trivial. Representa un momento de lo que los estudiosos de los nuevos medios y la educación llaman un momento de microaprendizaje, algo que nos trajo la combinación de Internet y miniaturización de dispositivos que despegó a fines de la década de los 90 (aunque los amantes del iPhone digan que fue el 2007). Como todo lo relacionado a la tecnología de hardware, los Smartphones al comienzo eran un lujo que sólo se podían costear los empresarios y los fanáticos de la tecnología, pero gracias a la ley Moore (que predice que cada 18 meses los microprocesadores duplican su número de transistores, una tendencia exponencial que se mantiene hace casi 40 años), los costos comenzaron a bajar hasta estar al alcance del público en general.

Este cruce de tendencias (miniaturización y conectividad) presagia una transformación mucho más grande, algo que la futurista Marina Gorbis llama “aprendizaje estructurado socialmente”. Gorbis es actualmente la Directora Ejecutiva del Institute for the Future (http://www.iftf.org), y acaba de publicar un libro en el cual entra en detalle sobre el asunto: The Nature of the Future: Dispatches from the Socialstructed World (La Naturaleza del Futuro: Breves desde el Mundo Socialmente Estructurado) editado por Simon & Schuster.

El aprendizaje estructurado socialmente es una agregación de experiencias de microaprendizaje que se extraen de una rica ecología de contenido, y es conducido no por los notas sino por recompensas sociales e intrínsecas. El momento de microaprendizaje puede durar algunos minutos, horas o días (si te encuentras absorto leyendo algo, jugando con algo, o escuchando algo que no puedes dejar de lado). El aprendizaje estructurado socialmente puede ser el futuro, pero las bases de este tipo de educación se encuentran lejos en el pasado. Los principales filósofos de la educación – desde Sócrates a Plutarco, Rousseau a Dewey – hablaron sobre muchos de estos ideales hace siglos atrás. Hoy en día, tenemos una gran cantidad de herramientas para hacer realidad su visión.

Piensa en una aplicación sencilla de realidad aumentada en tu iPhone como Yelp Monocle. Si apuntas la cámara del teléfono hacia un lugar en particular, muestra los “puntos de interés” de ese lugar, como ser restaurantes, tiendas y museos. Pero esto es sólo el comienzo. ¿Qué pasaría si, en vez de datos sobre restaurantes y almacenes, podríamos acceder a información histórica, artística, demográfica, ambiental, arquitectónica y de otros tipos integrada al mundo real?

Gorbis, nacida en Odessa, Ucrania, es una psicóloga graduada de UC Berkeley que a través de su instituto ayuda a organizaciones y empresas a diseñar estrategias y productos para enfrentar un futuro hiperconectado donde la información estará tejida inextricablemente a la trama de todas las cosas. Para ella, el aprendizaje estructurado socialmente comenzará a remplazar la educación tradicional, ya que toca una de las características que nos hace humanos: el deseo y el placer del conocimiento como aquello que nos completa, nos enlaza a los demás y al universo.

Parafraseando a Margaret Mead, todos somos inmigrantes en el futuro, ninguno de nosotros es un nativo de esa tierra. Los mismos fundamentos de nuestra sociedad y sus instituciones –cómo trabajamos, cómo creamos valor, gobernamos, comerciamos, aprendemos e innovamos– se están redefiniendo profundamente. Todos estamos migrando a una nueva tierra y debemos mirar detenidamente el nuevo panorama que emerge ante nosotros: listos para aprender un nuevo lenguaje, una nueva manera de hacer las cosas, anticipando un nuevo comienzo con un sentido de emoción, si también con un poco de inquietud comprensible.

Tomado de

http://www.iftf.org/what-we-do/who-we-are/staff/marina-gorbis/

http://www.fastcoexist.com/1681507/the-future-of-education-eliminates-the-classroom-because-the-world-is-your-class?partner=newsletter

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